Soy el hijo y el heredero
de las manos pequeñas y negras.
Estás loco. Estás perdido.
No es nada diferente a ayer.
Soy el hijo y el heredero
de las manos blandas de serpiente.
Estoy loco por los desiertos de vida
que me aturden y me rompen
constantemente.
Loco por el desierto que nunca acaba.
Soñoliento no descansas
solo mareas tu cansancio.
Buscando un desatino nuevo que acometer.
lunes, 28 de marzo de 2016
Flores de invierno
Ebriedad hospitalaria, desastre.
Sí, cariño, lo que quieras!
Delicias incoherentes,
asumir no es motivo de alegría
pero dan ganas de volar,
de no haber venido a la vida.
Qué te duele?
Trata de plegar el batín
y hace calor
y se mueve (apenas).
Trata de hablar
de ir a alguna parte.
No puedo, me ayudas?
Agua murmura,
nervioso,
agrede,
la cabeza confusa.
Sí, cariño, lo que quieras.
Sí. Sí.
Qué no daría yo
porque dejaras esta agonía malsana,
que dejaras de sufrir
todo lo que sufres.
O nervioso o lúcido o cargado de pastillas,
murmurando,
inventando nuevas palabras,
escupiéndose en las manos para frotarlas.
Sí cariño, lo que quieras, lo que quieras, lo que quieras.
Qué desastre cariño.
No te voy a recordar así.
Te quiero.
Agua, padre?
Sí, cariño, lo que quieras!
Delicias incoherentes,
asumir no es motivo de alegría
pero dan ganas de volar,
de no haber venido a la vida.
Qué te duele?
Trata de plegar el batín
y hace calor
y se mueve (apenas).
Trata de hablar
de ir a alguna parte.
No puedo, me ayudas?
Agua murmura,
nervioso,
agrede,
la cabeza confusa.
Sí, cariño, lo que quieras.
Sí. Sí.
Qué no daría yo
porque dejaras esta agonía malsana,
que dejaras de sufrir
todo lo que sufres.
O nervioso o lúcido o cargado de pastillas,
murmurando,
inventando nuevas palabras,
escupiéndose en las manos para frotarlas.
Sí cariño, lo que quieras, lo que quieras, lo que quieras.
Qué desastre cariño.
No te voy a recordar así.
Te quiero.
Agua, padre?
Dadá
Mi padre es el mejor poeta dadaísta que conozco.
Lo ha tenido oculto 81 años.
Oigo risas jóvenes de enfermeras y soledad.
Creo que ni siquiera un número somos.
Es un chichichón en el aire.
Fallecí esta mañana me dijo ayer.
Lo dijo sin saber o sabiéndolo todo.
333.
Que lo arrope una nube y le haga vapor.
Lo ha tenido oculto 81 años.
Oigo risas jóvenes de enfermeras y soledad.
Creo que ni siquiera un número somos.
Es un chichichón en el aire.
Fallecí esta mañana me dijo ayer.
Lo dijo sin saber o sabiéndolo todo.
333.
Que lo arrope una nube y le haga vapor.
Y no. NADA.
Otro día
más o menos,
nuevas pesadillas que son la misma,
paredes blancas,
oratorios y misales antiguos
y casi todo es falso.
Otros días,
los mismos sueños repetidos
en el líquido-angustia,
cánticos,
tambores
y alegría espontánea,
olvidando al indio con drogas duras
o sexo no tántrico.
Al fin
porquería echada en los suburbios
en los váteres,
en las formas de relacionarse sin estrategias,
en la educación de años,
en ser uno mismo
y ser siempre idiota.
Cansa la desilusión.
el salir el no salir
el no tener que asir
el no llorar
el no vivir,
cansa seguir
y no saber por qué
tantos nervios
tanta exasperación
tantas ascensiones
y tantas recaídas.
Cansa Cansa Cansa Cansa
y yogures idiotas
hablándome de música y violencia
y perros mordiéndome en los camales del pantalón
y absurdez cotidiana y descreída
y desafección por este mundo de ausentes
por estos días siempre vísperas de algo desconocido.
En los consagrados altares de la miseria
la putrefacción juega con la malicia.
más o menos,
nuevas pesadillas que son la misma,
paredes blancas,
oratorios y misales antiguos
y casi todo es falso.
Otros días,
los mismos sueños repetidos
en el líquido-angustia,
cánticos,
tambores
y alegría espontánea,
olvidando al indio con drogas duras
o sexo no tántrico.
Al fin
porquería echada en los suburbios
en los váteres,
en las formas de relacionarse sin estrategias,
en la educación de años,
en ser uno mismo
y ser siempre idiota.
Cansa la desilusión.
el salir el no salir
el no tener que asir
el no llorar
el no vivir,
cansa seguir
y no saber por qué
tantos nervios
tanta exasperación
tantas ascensiones
y tantas recaídas.
Cansa Cansa Cansa Cansa
y yogures idiotas
hablándome de música y violencia
y perros mordiéndome en los camales del pantalón
y absurdez cotidiana y descreída
y desafección por este mundo de ausentes
por estos días siempre vísperas de algo desconocido.
En los consagrados altares de la miseria
la putrefacción juega con la malicia.
Gotas en las manos
Los mayores están tristes.
Los que pueden
deambulan por los pasillos,
dando vueltas.
Longina dice
Gloria a diossssssssssssss.
Carlos se fue,
había un libro de la La Ley de Murphy a su nombre.
Antonio tiene 93 años y no está encorvado y es pequeño.
Hoy no ha tomado ni zumo ni fruta ni pastillas.
Longina, Amparo, María.
Menos hombres que mujeres-oratorio,
enfermería y fe,
talleres?, programa-deambulación,
deambulatorio-programa,
gritos, talleres?, tabletas, gotas,
lamparones en la cena
sobre el babero con su nombre.
Andan a través de los pasillos dando vueltas
mientras las luces de su cabeza se van apagando
pero siguen gritando
y reajustando la vida que no espera
y los resortes que están pelados.
Con cariño y con amor,
en apariencia,
los hombres preguntan a las paredes y a los cuartos,
genéricamente azules,
bastión de los silencios rotos desanimados.
Sandra miraba la lux de la sierra o de esta mañana
como si no estuviera viva.
No lo está.
Cadencias de perdiz.
Algunas residentes rezando y otros blasfemando.
Movilizaciones pasivas, control postural previniendo rigideces.
Casta, Edelmira, Universo, Nino bravo, zarzuelas, operetas,
papelitos pintados, golpes por las esquinas
y ojos sin brillo hasta arriba de sueños perdidos.
Blanco vida, azul vida, comida vida
y una liebre que corre por los jardines.
Gloria a diosssssssssss.
En el rincón de la televisión, Tele 5 todo el día.
Gloria a diossssssssssss,
la libertad atada,
pastillas más pastillas más pastillas más pastillas,
más Glorias a la demencia.
Tridimensional y grisáceo,
desesperante patraña,
arrastre de la tristeza,
método para morir atraído por la arborescente Jerusalén recluida en los cerebros que se desgajan, ni Jerusalén libertada ni nada.
El domingo es como el sábado y como cualquier día,
columnas vertebrales drásticas, dobladas, divididas,
de las almas, no sé nada.
De las palabras y los besos apenas tampoco.
Y ya está en otra fase que ni se acaba ni espera ni respeta ni nada.
Cristo vive, opulencia del pueblo vivo en sus quicios mentales.
Futuro negruzco, minuto que no pasa.
Usando buscar antidepresivos resuenas en los oídos,
te oyes gritando y buscando jamases y nuncas.
Y tampoco te acabas.
Nadie pasa son las sombras.
Nadie pasa son las palabras flotando.
Nadie viene con el viento.
No llega no termina no empieza.
No sé de nadas.
No sé de nada.
Los que pueden
deambulan por los pasillos,
dando vueltas.
Longina dice
Gloria a diossssssssssssss.
Carlos se fue,
había un libro de la La Ley de Murphy a su nombre.
Antonio tiene 93 años y no está encorvado y es pequeño.
Hoy no ha tomado ni zumo ni fruta ni pastillas.
Longina, Amparo, María.
Menos hombres que mujeres-oratorio,
enfermería y fe,
talleres?, programa-deambulación,
deambulatorio-programa,
gritos, talleres?, tabletas, gotas,
lamparones en la cena
sobre el babero con su nombre.
Andan a través de los pasillos dando vueltas
mientras las luces de su cabeza se van apagando
pero siguen gritando
y reajustando la vida que no espera
y los resortes que están pelados.
Con cariño y con amor,
en apariencia,
los hombres preguntan a las paredes y a los cuartos,
genéricamente azules,
bastión de los silencios rotos desanimados.
Sandra miraba la lux de la sierra o de esta mañana
como si no estuviera viva.
No lo está.
Cadencias de perdiz.
Algunas residentes rezando y otros blasfemando.
Movilizaciones pasivas, control postural previniendo rigideces.
Casta, Edelmira, Universo, Nino bravo, zarzuelas, operetas,
papelitos pintados, golpes por las esquinas
y ojos sin brillo hasta arriba de sueños perdidos.
Blanco vida, azul vida, comida vida
y una liebre que corre por los jardines.
Gloria a diosssssssssss.
En el rincón de la televisión, Tele 5 todo el día.
Gloria a diossssssssssss,
la libertad atada,
pastillas más pastillas más pastillas más pastillas,
más Glorias a la demencia.
Tridimensional y grisáceo,
desesperante patraña,
arrastre de la tristeza,
método para morir atraído por la arborescente Jerusalén recluida en los cerebros que se desgajan, ni Jerusalén libertada ni nada.
El domingo es como el sábado y como cualquier día,
columnas vertebrales drásticas, dobladas, divididas,
de las almas, no sé nada.
De las palabras y los besos apenas tampoco.
Y ya está en otra fase que ni se acaba ni espera ni respeta ni nada.
Cristo vive, opulencia del pueblo vivo en sus quicios mentales.
Futuro negruzco, minuto que no pasa.
Usando buscar antidepresivos resuenas en los oídos,
te oyes gritando y buscando jamases y nuncas.
Y tampoco te acabas.
Nadie pasa son las sombras.
Nadie pasa son las palabras flotando.
Nadie viene con el viento.
No llega no termina no empieza.
No sé de nadas.
No sé de nada.
Adderall XR
No puedo ser frío
debajo de mi nieve no hay hielo
solo hay caricias de amor
que derriten la tristeza
y menguan el dolor.
Pero debajo del dolor no existe NADA.
A veces veo una luz que se marcha
o un color que despide fragancias y risas
o una nube que se endurece en el corazón
y lo detiene
pero sigue y sigue y quieres que se pare
con el alma y quieres ver a dios y mandarle a la cruz y ver a dios y mandarle a morir
pero nadie muere aquí.
Solo él escapa.
Nosotros nos cobijamos tras nuestra nieve
y tras nuestro infinito mar de dudas.
Me quiero morir,
¿nadie sabe como desear morir y querer amar más que nunca?
¿nadie sabe como alcanzar la esperanza y febril permanecer en la tierra durante 30 años y luego desvanecerse?
¿quién puede echarme una soga delicada que ahorque mis pulsiones?
¿quién?
89008
debajo de mi nieve no hay hielo
solo hay caricias de amor
que derriten la tristeza
y menguan el dolor.
Pero debajo del dolor no existe NADA.
A veces veo una luz que se marcha
o un color que despide fragancias y risas
o una nube que se endurece en el corazón
y lo detiene
pero sigue y sigue y quieres que se pare
con el alma y quieres ver a dios y mandarle a la cruz y ver a dios y mandarle a morir
pero nadie muere aquí.
Solo él escapa.
Nosotros nos cobijamos tras nuestra nieve
y tras nuestro infinito mar de dudas.
Me quiero morir,
¿nadie sabe como desear morir y querer amar más que nunca?
¿nadie sabe como alcanzar la esperanza y febril permanecer en la tierra durante 30 años y luego desvanecerse?
¿quién puede echarme una soga delicada que ahorque mis pulsiones?
¿quién?
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